TeatroEnRosario.com
 

Tintas rosarinas

20 de mayo de 2013

Eugenio Filippelli y las consignas fundantes del Teatro Independiente.

Historia del Teatro en Rosario

Clide Tello Por: Clide Tello

Eugenio Filippelli ( n 1922 en Bs.As.+ 1993 en Rosario) comienza su actividad en el teatro en la década del 40 en Bs. As y desde entonces hasta su deceso en 1993 actuó en forma ininterrumpida en el campo teatral, como actor, como estudiante (fue alumno de La Escuela de Arte Dramático de Argentores y del Seminario dramático, dependiente de la dirección Nacional de cultura en el Instituto de estudios de teatro), fue fundador de grupos, director, conferencista, docente de talleres y escuelas de teatro, en Buenos Aires y en varias provincias Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Tucumán, San Luis entre otras.

Transitó por los cuadros filodramáticos, por el teatro profesional y comercial y por el Teatro Independiente. Desarrolló una destacada labor gremial en la Delegación de la Asociación Argentina de Actores en Rosario.

El Trotatablas

Seguir la trayectoria teatral de Eugenio Filippelli es transitar por los orígenes del Teatro Independiente de nuestro país y un libro de inevitable consulta a la hora de interesarse por esta temática, es “Eugenio Filippelli. Trotatablas. Crónica de una Obstinación. Conversaciones con José Moset”, editado en 1994 por la Asociación Argentina de Actores en Buenos Aires. El título más acertado imposible.

Filippelli fue en efecto un trotatablas que recorrió el país con lo que creo que fue la base de su trayectoria, la docencia. Con ella cumplió con las consignas más importantes y fundantes del Teatro Independiente.

Su actividad en Rosario

Llega a Rosario en el año 1958 invitado por el teatro Independiente el Faro

en una etapa que él considera y con razón, “excepcional” del teatro rosarino por la actividad de grupos independientes a los que denomina “químicamente puros”. Se refiere a El Faro, el Centro Dramático del Litoral, Teatro Escuela de Comediantes, La Ribera, Meridiano 61.

En esta etapa hay que añadir al teatro Independiente del Magisterio no mencionados por Filippelli ya que respondía a la corriente estética de la neovanguardia a la cual no adhería.

Con la labor de estos elencos se consolida el paradigma teatral independiente de los años 60.

La estadía de Filippelli en nuestra ciudad entre 1958 y 1964 no es permanente, pero sí periódica. Dirige varias puestas en escena en El Faro, en el Teatro Escuela de los Comediantes y crea y dirige “Triángulo, Teatro de cámara”.

Esta primera etapa de su tránsito por Rosario coincidió con un período de modernización y de amplio desarrollo cultural en el país durante los gobiernos democráticos de Arturo Frondizi (1958-1962) y el de Arturo Illia (1963-1966) que habría de finalizar marcada por el golpe militar de Onganía y el posterior Cordobazo (mayo de 1969).

En 1968 Filippelli vuelve a Rosario y el panorama teatral de la ciudad ya no es el mismo, lo percibe como de decadencia del teatro y comenta que “por problemas económicos, las salas habían quedado desmanteladas”.

En el otoño de 1969 la década dorada había terminado y se anuncian tiempos de cambio.

Consignas del Teatro Independiente

Mi intención en este trabajo es destacar la puesta en práctica por Filippelli de los principios activos postulados por el Teatro Independiente.

El Estatuto del Teatro del Pueblo creado por Leónidas Barleta en 1930 contiene los presupuestos de base que fueron modelo para los primeros grupos independientes en nuestro país y en Latinoamérica:

“difundir la cultura”, “educar al pueblo a través del arte” para ello se debía “ofrecer las funciones gratuitamente o a muy bajo precio”

“experimentar, fomentar y difundir el buen teatro clásico y moderno, antiguo y contemporáneo dando preferencia a las obras argentinas”. “No solicitar ni aceptar subvenciones del estado o privadas que traben el libre desarrollo y acción del teatro”

Filippelli fue fiel a estas consignas y difundió e implementó su práctica en Rosario en el período comprendido entre los años 1958 y 1968 al cual voy a referirme, ya que considero que los independientes de esa época iniciaron una trayectoria y dejaron una huella que contribuyó al cambio y a la continuidad del teatro de nuestra ciudad.

El teatro educa

Filippelli parte del principio básico que postula:

  • “Considerar al teatro como una herramienta de educación ética y estética…como una labor activa, como una militancia”,

La base de tal militancia debía estar sustentada por una auténtica vocación y una “severa” disciplina didáctica, en función de la adquisición de una técnica adecuada para conseguir erradicar “la improvisación, la tipificación, el divismo”. La adquisición de lo Técnico-Artístico diferenciaría al Teatro Independiente por un lado, de los cuadros filodramáticos vocacionales, de aficionados y por otro del teatro comercial-profesional los que carecían, según los Independientes de la Técnica artística a la que ellos aspiraban.

La obra dramática y la puesta en escena

  • “…el objetivo final de una puesta en escena es exaltar y valorizar el mensaje ideológico del autor, no traicionarlo”
  • “el teatro es un arte político que directa o indirectamente critica a la sociedad y contribuye a su cambio”

Esto último se consigue con la puesta en escena de una “obra útil, formativa”. De acuerdo con este criterio, el repertorio seleccionado para las puestas en escena que él dirigiría, responde al tipo de obras “con mensaje” propias del realismo crítico, del realismo reflexivo, del realismo socialista que caracterizó a la mayoría de las puestas de los Independientes del período que me ocupa.

Cito a Filippelli

“…yo pienso que en estos momentos la corriente realista es la que más puede incorporar elementos de educación popular…. Y no (hay que) enrolarse todavía en obras de una vanguardia que indudablemente tiene valores, pero que no creo que corresponda a las necesidades y apetencias culturales argentinas de hoy.”

Aquí hace referencia a la oposición entre realismo y vanguardismo un enfrentamiento polémico que venía desarrollándose desde los años 50 y se mantendría vigente en los 60.

Testimonio temprano de esta situación fue lo ocurrido en el “Primer festival de teatro de la Provincia de Santa Fe”, en el año 1958 cuando quedaron como finalistas Despierta y Canta del dramaturgo norteamericano Cliffort Odets , puesta en escena por el Teatro El Faro de Rosario, dirigida por Filippelli e Historias para ser contadas de Osvaldo Dragún por el Teatro de los 21 de la ciudad de Santa Fe dirigida por Carlos Catania y Rubén Rodríguez Aragón. El Jurado integrado por Paco Urondo, Luis Ordaz y Pablo Palant, eligió en primer lugar Historias para ser contadas y en segundo lugar Despierta y canta de Cliffort Odets autor del realismo socialista.

El texto de Dragún plantea una problemática social y una focalización crítica de la misma, pero propone una puesta y una actuación desplazada de los procedimientos realistas y fieles al autor, así la concretaron los directores santafesinos.

Esta elección desató una pelea entre los teatristas y críticos rosarinos y santafesinos. Carlos Alberto Garramuño crítico del diario rosarino Democracia, hizo un fervoroso análisis de la puesta del Faro y cuestionó el criterio de selección del jurado.

Los realistas hicieron un teatro comunicacional y de referencialidad social, a partir de una “militancia ideológica” que suponía “lucha” para conseguir “paz”, “justicia”, “libertad”. Desde una ideología de izquierda cubrieron el horizonte de expectativa del público y de la crítica a los que cautivaron con el mensaje de los textos dramáticos.

Actor. Director. Trabajo colectivo

  • Respecto del actor, considera que “se nace actor” por lo mismo él se interesa por el actor intuitivo, no obstante promueve la práctica continua que el actor debe tener para la adquisición de técnicas de interpretación para lo cual fomenta la creación de talleres para la formación del actor. Valoriza la práctica sobre el escenario, el actor aprenderá su papel a través del ensayo, el error y la corrección en una relación democrática con el director.

Considera al “director como un líder” democrático que tiene a su cargo la armonización, tendiente a lograr un conjunto integrado y una puesta transparente.

  • Al respecto, una de las consignas fielmente sustentada por Filippelli, es la del trabajo colectivo y democrático del Teatro Independiente en oposición a posibles individualismos y/o autoritarismo.
  • Fomentó el principio del Cooperativismo. En Rosario el primer teatro Independiente de provincia que se constituyó como Cooperativa de Trabajo Limitada Fue El Faro en la década del ´60 y Eugenio Filippelli fue el vicepresidente del consejo directivo del mismo.

Implementó con convicción y eficacia las herramientas que a lo largo de su trayectoria, los Independientes fueron incorporando, en una franca intención de comunicarse con el público para concretar su labor educativa:

En las salas se realizaban exposiciones de arte, sesiones de cine club, edición de revistas, festivales de música, charlas, debates.

Por otro lado se implementaba la salida de los espectáculos a los barrios y las giras por distintas localidades con el objetivo de difundir el buen teatro.

Supo tomar el pulso de la trayectoria del TI a través del tiempo y apreciar los cambios producidos en el campo social y el teatral y registra el paso de una época primera de mística y romanticismo, a otra en la que se busca “el profesionalismo”: “Hay que conseguir hacer del teatro, una profesión y del hombre de teatro un profesional”.

En sus disertaciones públicas en diversos eventos analiza diferentes puntos neurálgicos como “la relación entre el teatro y el estado” y fue uno de los luchadores por la promulgación y sanción de la Ley Nacional del Teatro.

Fue defensor de la creación de Elencos Estables subvencionados por el Estado. En 1958 crea y dirige La comedia Cordobesa dependiente del gobierno de la provincia de Córdoba.

También presentó un proyecto del mismo tipo para Rosario cuando estuvo al frente de la Delegación de la Asociación Argentina de Actores en nuestra ciudad.

Propone “elaborar un proyecto cultural oficial, para dar teatro en las escuelas primarias y secundarias”.

Otro tema al que alude con frecuencia es “el centralismo de Buenos Aires” al que achaca la responsabilidad del antagonismo entre los porteños y la gente del interior en desmedro de los teatros de provincia, a causa de la falta de respaldo del estado a la actividad teatral en las provincias.

Analiza además dos problemas que fueron centrales para los Independientes, (y lo siguen siendo) el de la sala propia y el de la falta de público en los espectáculos, sobre todo en los grupos de las provincias.

Conclusión

En 1975 Filippelli se radica con su familia definitivamente en Rosario y continúa con su labor ininterrumpida y relevante en el Teatro Independiente durante las décadas del setenta y ochenta hasta fines de los años noventa.

A lo largo de su trayectoria dejó junto a sus compañeros teatristas rosarinos, que fueron muchos, las marcas de sus objetivos de trabajo, de lo que entendieron por “arte” y “teatro” “ética” y “estética” que configuran las principales fuentes para la reconstrucción de una historia necesaria para conocer y valorar los legados y para repensar el Teatro Independiente aquí y ahora en sus múltiples variantes.

Trabajo leído en el acto de Homenaje a Eugenio Filippelli, realizado en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa de Rosario, el viernes 5 abril de 2013.

Fuente bibliográfica:

- Eugenio Filippelli. Trotatablas. Crónica de una obstinación. Conversaciones con José Moset. Otras entrevistas/opiniones. Edic. Asociación Argentina de Actores. Bs. As. 1994

Las citas encomilladas están extraídas de este texto.

  • Tello, Clide Historia del teatro en Rosario ( 1940-1959) en Osvaldo Pellettieri ( director) “Historia del teatro en las Provincias” Volumen II . Edic. Galerna. Instituto Nacional del Teatro. Bs As 2007

Archivo

<<
>>