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Tintas rosarinas

10 de septiembre de 2013

El vestuario teatral: Las etapas de construcción

Ramiro Sorrequieta Por: Ramiro Sorrequieta

Siempre que me encuentro trabajando en un nuevo proyecto, lo vivo como un desafío, me lleno de incógnitas, preguntas, imágenes cruzadas, intuiciones, vueltas al pasado, emociones extrañas, deseos, nuevos deseos y más deseos. Me doy cuenta que esto es lo que me lleva a poder generar una idea, un concepto, una realización, el simple deseo de poder hacerlo como búsqueda del placer.

En todo placer hay sufrimiento, me atemoriza la idea de ser el responsable de la construcción plástica de un personaje: ¿Será tal cual lo pienso? ¿Condice con los conceptos preestablecidos? ¿Será una construcción efectiva? Quiero encontrar respuestas a estas preguntas, las encuentro con el tiempo, o a veces nunca aparecen…

Pienso en el personaje, su cuerpo me dispara imágenes, sensaciones, encuentro una relación: actor personaje; personaje cuerpo; cuerpo vestuario, me quedo con esto último…

CUERPO /VESTUARIO, VESTUARIO /CUERPO, lo entiendo como una mímesis, como parte de una misma cosa, como un principio de composición. El vestuario es parte del actor, de la misma forma que el actor es parte del vestuario. No podemos separar cuerpo del actor y vestuario, ya que esta relación, nos dará como resultado la construcción del personaje, concibiendo que este cuerpo no es ajeno a lo que porta.

Me resulta interesante pensar en este cuerpo no como un simple envase, como una estructura anatómica, sino como un cuerpo orgánico, psíquico, histórico, sensible, conflictivo, que tiene la capacidad de respirar, de sentir, de pensar…

Todo esto me lleva a concebir el vestuario teatral como un elemento simbólico, con funciones particulares, que hablan sobre el personaje y la puesta en escena en general, ya que este cuerpo no se encuentra solo, muchas veces convive con otros en un espacio en particular.

A partir de esto me aparece otra relación: CUERPO/ ESPACIO, (ya para esta instancia el cuerpo se mimetizó tanto con el vestuario que lo tomo como un único elemento). Ahora, ¿este cuerpo habita el espacio de la misma forma que el espacio habita este cuerpo? Son varias las respuestas, muchas veces este cuerpo habita un espacio que le es propio, y muchas veces este cuerpo habita un espacio que le resulta ajeno… Aquí me aparecen contradicciones…, entonces ¿la construcción del vestuario teatral es un hecho contradictorio? En muchos casos si… Por lo general, los aspectos contradictorios son parte del proceso creativo, es interesante valerse de esto como parte de una elaboración artística, siempre y cuando la construcción de sentido aparezca claramente, ya que se corre el riesgo de comunicar una idea errónea.

La posibilidad de comunicar me resulta primordial, de hecho creo que es la función más significativa que tiene el vestuario teatral, ya que muchas veces, el vestuario actúa como la primera impresión que el público tiene del personaje…

Llega otra etapa, no menos compleja, ¿como materializo plásticamente todo esto? Pienso, investigo, desgloso, vuelvo a pensar. Me aparecen imágenes, en estas imágenes encuentro colores, en estos colores encuentro texturas, estas texturas adquieren formas… Esto me sirve, lo tomo y le doy un nombre: PARÁMETROS DEL DISEÑO

Hallo en estos parámetros la mejor forma de trasmitir una idea, todo se transforma en simbólico, siento que todo adquiere un nuevo sentido…

Es el momento justo para sentarme a dibujar… Encontrarme con la hoja en blanco, muchas veces me da pánico, es como si todo lo que pensé, generé e investigué se esfumara en ese segundo pensando que esa hoja quedará vacía para siempre, trato de tranquilizarme, esto me ayuda, visualizo nuevamente el CUERPO, lo dibujo… Es como si mágicamente este cuerpo comenzara a vestirse solo, no creo que sea mágico, supongo que debe darse por todo lo planteado anteriormente, pero el placer de la aparición es tan inmenso que me deja paralizado… Me traslado en el tiempo, pienso en una instancia futura, imagino como será la transformación de este boceto plano en una construcción tridimensional, comienza una etapa de ansiedad…

Llega el momento justo y preciso en que este dibujo se lleva a la tela, para que esta tela se transforme en una prenda, para que esta prenda envuelva el cuerpo del actor… es sólo un instante, a veces ni me doy cuenta, el instante preciso en el que el boceto se transformó en vestuario, es el momento en el que todo adquiere sentido… El sentido de la construcción artística, el placer de la creación, la comunión con el arte, es lo que me llevará a comenzar de nuevo, a volver a elegir exactamente lo mismo, de repetir el mismo proceso, siempre distinto, modificado, nunca igual. Comenzar de cero. Una y otra vez…

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