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Tintas rosarinas

16 de septiembre de 2012

Como Flores en el Desierto

Fernando Ferraro Por: Fernando Ferraro

Fernando Adrián Ferraro

GTO-Rosario (Argentina)

En el año 2005 realicé una capacitación integral con el Centro de Teatro de Oprimido, en Río de Janeiro, Brasil, donde participé del intenso proceso de trabajo del grupo “Pirei na Cenna”, formado por Usuari@s de la Salud Mental, familiares y simpatizantes de la lucha antimanicomial. La experiencia se convirtió en piedra fundamental para el trabajo que desarrollamos con el GTO-Rosario en el "Hospital Psiquiátrico Abelardo Freire" (Oliveros), desde el 2006.

Fundamental, por que en ese proceso pude vivir de cerca el trabajo colectivo y también la realidad de sus integrantes y sus particulares modos de vida. Pude conocer opresiones con las cuales conviven diariamente, descubriendo, al mismo tiempo, mis propios prejuicios y miedos incorporados de forma a-crítica. Con el intercambio de experiencias, el ‘fantasma del loco’, imagen producida socialmente, limitadora de percepciones y de relaciones, fue desmontada en mí. Pude atravesar esa barrera, hacer estallar esa imagen, verme reflejado en sus miradas, vincularme con ell@s, sentir el dolor de esa exclusión.

La práctica del GTO-Rosario es realizada en el hospital psiquiátrico "Abelardo Freire", instalado a más de 60 kilómetros de la ciudad de Rosario y a varios de la localidad más próxima, donde hoy están internadas cerca de 400 personas. Internadas a kilómetros de sus familias, provenientes en su mayoría de los sectores más empobrecidos de la sociedad, con escasas posibilidades de acceso al mundo del trabajo y de espacios sociales de intercambio. La mayoría transita sus vidas entre cuatro paredes, con poca actividad física, cultural o intelectual. Sentadas en sus lugares, distanciadas de las otras personas, pasan los días en su espacio solitario, con sus monólogos interiores, lejos de quien les pueda prestar atención, estimular, comunicar. ¿Por qué? ¿Quienes son responsables de que esto ocurra? ¿Puede un ser humano desarrollar su salud mental en este contexto?

La aceptación de una política continuada de empobrecimiento y exclusión social del loco, del pobre, del negro, del campesino, del diferente, adormece nuestros sentidos, nuestra capacidad de pensar y crear, nos aísla, nos hace cómplices. La naturalización del aislamiento -como propone el manicomio- contribuye a desmovilizar, generar más prejuicios en torno al sufrimiento psíquico, a dejar de ver en el otro a un semejante con los mismos derechos, dejar de mirarlo, escucharlo, sentirlo. Naturalización que propone indiferencia y muerte.

Dentro y fuera del hospital conviven prácticas que sostienen la política manicomial junto a otras que intentan humanizar las relaciones a partir de una política antimanicomial, a partir de la cual nos posicionamos. El Teatro del Oprimido tiene entre sus objetivos centrales la construcción del diálogo como medio para encontrar alternativas a las situaciones de opresión. Desarrollar y estimular la capacidad de diálogo es nuestra meta como facilitadores del método. Por esa razón, el GTO-Rosario propone profundizar las instancias de diálogo entre los diferentes actores del Hospital a partir de la metodología del TO, para problematizar la realidad manicomial y crear espacios de intercambio y producción de salud mental entre usuarios, trabajadores, familiares y comunidad.

El manicomio despersonaliza cruelmente; allí no hay espejos, ni miradas. Contar con otros que nos miren y podamos mirar, que nos escuchen y podamos escuchar, que nos toquen y podamos tocar es esencial para la convivencia y el desarrollo humano. Allí interviene el manicomio, a través de sus prácticas concretas destruyendo todos estos canales de vínculo. Nuestra lucha desde el T.O. busca hacer latir y renacer cada vínculo a través de los múltiples canales de expresión y comunicación.

Dentro de la lógica manicomial, la tendencia cotidiana es pasar del silencio al grito, de la expresión reprimida a la explosión. Por ello, considero necesario amplificar nuestra capacidad de escucha, pudiendo reconocer en el "grito" como en el "silencio" una expresión más sutil. Atender a esas manifestaciones para poder oír la voz que trae consigo. Ensayar otros pasajes, puentes y matices para que estos no sean los únicos modos vinculares. Ingresar al trabajo desde un estado de atención especial, agudizando nuestros sentidos, nos llevó a descubrir puertas de acceso para la creación de vínculos con l@s integrantes del grupo, inimaginables en una primera instancia.

Buscamos descubrir particularidades, modos de actuar y reaccionar. Intentamos reconocer procesos expresivos, posibilidades de escritura, de lectura, de memoria, de movimiento físico; sus acciones y placeres cotidianos, sus preguntas, sus deseos. La constancia del trabajo, el compartir distintas experiencias consolida el entendimiento mutuo, nos ofrece matices. Hablar con cada un@, compartir experiencias colectivas, nos devuelve el espejo múltiple de los otr@s, nos permite buscarnos en el otro, provocándonos movimiento.

Buscamos el ritmo que nos hace danzar, la palabra que nos nombra, el abrazo que tiene corazón.

Lo hacemos teniendo como referencias: la atención sensible, el afecto, la escucha, la pregunta, la curiosidad -como guías para la dinamización colectiva- ; la actitud para trascender prejuicios, muros institucionales -como impulso básico para comunicar e interrelacionarnos con otros- ; la visualización de objetivos cortos y realizables, nacidos y descubiertos en el vínculo - para potenciar el intercambio- ; el desafío permanente de la construcción colectiva y solidaria -para no ser presas del aislamiento-

Trabajando en una sala con 54 abuelas y abuelos (que viven desde hace más de 40 años la cronificación de su estado dentro de la institución), intentando que circule la palabra, buscando que cada cual se presente, me encontré que vari@s de ell@s no respondían a la propuesta y que tanto sus compañer@s como enfermer@s no sabian cuales eran sus nombres.

Al pasar los días, llevé música e instrumentos musicales. Much@s que no habían participado hasta el momento lo hicieron: cantando, bailando, golpeando palmas y esbozando una sonrisa. Mientras la música sonaba, reconocí un movimiento singular en una de las abuelas: al escuchar música española danzaba en su silla de ruedas, su posición casi rígida se ablandó, algo estaba pasando. Intenté hablar con ella, preguntarle que había sentido...pero no tuve respuesta verbal. Quedé con ello resonando dentro de mí, buscando que hacer, preguntándome como estimular ese movimiento que había percibido...

Decidí llevar las castañuelas de mi bisabuela al próximo encuentro. Al ofrecérselas, ella abrió lentamente sus manos, levantó suavemente la cabeza, me miró por primera vez, empezó a tocar y a balbucear una canción. Algo de su historia estaba poniéndose en juego. Al terminar de tocar me acerqué emocionado, la miré agradeciéndole su música y le pregunté su nombre: “Erminia”, me dijo.

Muchas veces, incluso trabajando entre militantes de la lucha antimanicomial, uno puede creer que no tiene mucho sentido lo que hacemos, que el “enfermo mental” internado en un hospital psiquiátrico no tiene muchas alternativas de sanarse, de generar lazos. Creo que este pensamiento es dado por una mirada distante fomentada por las maquinas sociales expulsivas. Una mirada con un cierto grado de fuera de foco, de pérdida de detalles, de no detenerse en lo pequeño.

Quienes trabajamos por el desarrollo humano, sabemos que cada gesto es valioso, cada experiencia deja huellas imborrables e indimensionables. Por ello gran parte de nuestra acción, se dedica a recuperar, a valorar cada proceso. Apostamos a seguir sembrando, agrietando muros, uniendo fuerzas para transformar cualquier espacio de encierro en espacios para el diálogo. "Arte es el camino" propone Boal en su último libro "La Estética del Oprimido"...como flores en el desierto, la expresión humana se manifiesta sorpresiva y contundente dentro de los muros que propone el manicomio. Abre, toca, moviliza y alegra!

Grupo que desde 2006 se dedica a la investigación, producción, multiplicación y difusión de la metodología del Teatro del Oprimido, desde la ciudad de Rosario.

Para entrar en contacto con nosotros: gto_rosario@yahoo.com.ar

www.gtorosario.com.ar

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