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Teatro en su tinta

18 de enero de 2013

“Es hora de dejar de jugar a que las cosas que pasan no están pasando…”

Ensayo con mala letra sobre la Actuación

Pablo Razuk Por: Pablo Razuk

¿Por dónde se empieza la búsqueda de las palabras más claras y específicas cuando se habla de la actuación? Tanto, y tan bien se ha dicho...! Puedo citar 100 frases ajenas. Pero hoy me toca buscarlas a mí. Y ¿cómo ordenar en 3000 caracteres (eso me pidieron) las ideas de casi 25 años de tenerlo atravesado en cada uno de mis días, desde que lo descubrí en los talleres de Mirko y Oscar Medina y después acariciado por Chiqui?

No sé… Es como pretender contar un beso apasionado o un estado de ira. Como explicar un grito o el abrazo del hermano más querido. No se puede. Puede ser parecido a lo conocido, pero nunca igual. Desde la palabra puedo explicarlo y comprenderlo como idea y forma, pero no termina de transmitir la esencia de lo que nos pasa en esos momentos donde el corazón late especialmente y se manifiesta en cada centímetro de la epidermis. Esa detención del espacio-tiempo que hace a un instante la eternidad.

Sólo mi esencia y su memoria emocional, puede tratar de recuperar Ese Estado Vibratorio. Después como actor, en el momento de la escena, trataré de volcarlo a mi instrumento para que, desde éste y su capacidad expresiva, se manifieste en el Aquí y Ahora de la escena.

Tan sencillo y tan difícil, pero tan maravillosamente revelador y hermoso cuando acontece.

Ese “aquí y ahora” de verdad, único e irrepetible, que le hace frente a la falta de pasión como quien se enfrenta en un duelo donde “se juega la vida”.

¿Duelo? y ¿quién es el contrincante?

El mismo actor. Siempre es uno mismo, el actor con sus temores, prejuicios, egos, ambiciones, etc. etc. todos elementos de la mente humana que atentan con la verdadera conexión.

¿Qué conexión?

Bueno… Es hora de dejar de jugar a que las cosas que pasan no están pasando…

Es hora de reconocer que existe la Mente pero también un Alma, que si bien se manifiestan en forma invisible, están presentes y hasta se pueden degustar como un buen vino. Su presencia es enorme cuando el actor está dispuesto a preguntarse, escucharse y contestarse honestamente las preguntas esenciales que le surgen en la búsqueda de su personaje.

Así, como el Amor y el Miedo se sienten y se huelen, y transforman los cuerpos con su presencia; de la misma manera el actor debería entregarse a la búsqueda de los Estados que considera que su personaje lleva como equipaje en la travesía de Navegar su Vida.

  • Dicen que el tiempo se detiene cuando estamos en el escenario ¿Se puede vencer al tiempo?

A veces… Solo sé que si el actor se entrega a su imaginario y se abandona a su aparato emocional- sensorial (en ese viaje que es la escena), un hilo invisible va uniendo los estados ya encontrados y por encontrar, como cociéndonos un traje que nos viste, acompaña y protege.

Ese traje, hecho de Estados y Acciones, es un manifiesto de Vida del Ser Actor.

Si el actor lo lleva puesto con Valor, Compromiso y Honestidad sobre el escenario, le presta su Alma (la del actor) al personaje. En ese momento el tiempo no existe, es vencido y ya no tiene el peso con el cual lo conocemos.

Cuando titulé este ensayo, pensé que no encontraría palabras... no me equivoqué. No las tengo.

La actuación en un hecho mágico, ritual, lleno de vericuetos y cuestiones, lleno de deseos y miedos, este juego a mentirles a todos con la mayor verdad posible, este intento de Ser un atleta del corazón, llenos de métodos, tácticas y estrategias. Pero sólo se puede vencer al tiempo si se salta al vació lleno de Amor por la Vida.

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