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Editorial

12 de agosto de 2014

Proyecto de Ley: Creación del Teatro de la Comedia Provincial

En disenso

TeatroenRosario Por: TeatroenRosario

Teatro en Rosario participó en los últimos dos meses de reuniones en busca de consensos que puedan ser materializados en un proyecto de ley provincial para producir teatro, impulsado inicialmente por el Movimiento Vea Teatro Rosarino y la Asociación Argentina de Actores (delegación Rosario). Nuestro agradecimiento al diputado del Movimiento Evita, Eduardo Toniolli y en especial a su asesor, Pablo Codarín, quienes propiciaron espacios de discusión y dispusieron de tiempo para escuchar opiniones tan divergentes sobre el teatro público. Sin embargo, lamentamos tener que manifestar lo insuficiente e improductivos de estos encuentros donde no fue posible arribar a consensos básicos sobre qué entendemos y deseamos para un teatro público santafesino. Motivo por el cual hacemos explicitas nuestras diferencias y las ponemos a consideración de la comunidad teatral y de los diputados y senadores, que eventualmente tengan acceso al proyecto que se presentará en los próximos días. Asimismo, al ser tantos los puntos con los cuales no acordamos, nos limitaremos a poner de manifiesto sólo algunos de ellos, y a plantear algunas preguntas que, creemos, son centrales en una discusión sobre políticas públicas tendientes a promocionar la actividad teatral de la provincia.

1. Teatro público

En principio, no vamos a hablar de “Teatro de la Comedia Provincial” por ser un título inapropiado para este proyecto, ya que no queda claro si alude a la edificación de una sala o a la producción de obras, por lo cual utilizaremos el concepto más general y a nuestro entender más propicio para la discusión de “teatro público”.

2. Urgencia

No compartimos la urgencia de los impulsores de este proyecto por presentarlo en las condiciones de redacción en las que se encuentra, ya que consideramos que es necesario más tiempo y muchos más participantes en la discusión.

¿Por qué tanto apuro en presentar un proyecto de ley que podría interesar a tantos hacedores teatrales?

Y aquí hacemos especial mención a todos los actores, directores, vestuaristas, iluminadores, escenógrafos y técnicos de ciudades como Rosario donde la participación ha sido muy escasa y poco representativa, o ciudades como Santa Fe o Rafaela, donde no se han realizados deliberaciones y ni siquiera se habla o se ha instalado como tema este proyecto.

La creación de un programa teatral que implica la erogación de fondos públicos para designar funcionarios y armar un aparato burocrático de la magnitud que supone este proyecto de ley, es para nosotros una razón que amerita de una discusión más profunda y de los consensos necesarios entre las entidades del quehacer teatral de la provincia y no solo la participación del “me gusta” en las redes sociales según el slogan del día.

3. ¿Qué teatro propone este proyecto de ley?

Este proyecto supone un modo muy específico de producir teatro, que bajo una aparente diversidad (obras de autor nacional, santafesino, universal, etc.) encubre una peligrosa uniformidad que estandariza las propuestas, ya que la modalidad de trabajo que se propone está inspirada en los sistemas de producción del teatro comercial y del teatro oficial, en cualquiera de sus variantes conocidas hasta el presente.

Esto se ve reflejado en cuatro puntos fundamentales:

- Procedimiento para la elección de las obras.

La pretensión de que las obras a realizarse deben ser producidas a partir de literatura dramática de autor, refleja la exclusión de otras modalidades en la producción teatral que han marcado el camino de nuevas formas, tendencias y lenguajes en las artes escénicas, como son la creación colectiva, la escritura de textos escénicos a partir de prosa y poesía, el teatro-danza, el clown, la pantomima, teatro de objetos y de títeres, etc. sólo por nombrar algunas expresiones que pueblan las carteleras de la provincia y el país.

- Predeterminación del tiempo de ensayo.

La determinación del tiempo de ensayos, montaje y producción a 3 (tres) meses, privilegia la rapidez antes que la autonomía del proceso creador, el cual quedaría reducido a una mecánica donde los actores se aprenden la letra y después el director administra algunas ideas, más o menos ingeniosas, más o menos ocurrentes sobre la puesta en escena. No hay tiempo para otra cosa, no hay tiempo para un trabajo sobre el lenguaje, sobre la singularidad expresiva de cada actor, ni para discutir y opinar sobre el texto. Todos sabemos que las modalidades de producción -en toda actividad humana, no sólo en el teatro- determinan la madurez de los resultados, pero este hecho es desconocido por este proyecto de ley. Sabemos también, que el cronograma de un proyecto debe atenerse a las lógicas internas que dicho proyecto implique, y por lo tanto no pude estar predeterminada por una ley.

- Procedimiento para realización del casting.

Nos preocupa la escasa injerencia que el proyecto de ley le otorga al director en la elección de los actores con los que va a trabajar. No puede argumentarse como democrático un mecanismo en el cual quien será responsable de la obra no pueda elegir con quienes la llevará a cabo. Una cosa es que existan veedores que garanticen audiencias públicas y abiertas para seleccionar actores, y otra muy distinta es que exista un jurado que pueda elegir por sobre la concepción del director que por otra parte ya fue legitimada por concurso previo.

Otro punto a destacar es la limitación a 7 días para que se consume el casting, restringiendo por ley la posibilidad de que la selección de los actores pueda estar mediada por diversos dispositivos de trabajo grupal, que tal vez lleven más de una semana.

- La condena del 8.

Alertamos sobre este punto: la imposición de un “mínimo” de actores y de obras por región, parámetros que si son conjugados, pueden dar la peligrosa ecuación de que todas las obras que se realicen deban ser de 8 actores. De aceptar estos condicionamientos, estaríamos en riesgo de promover una legislación que nace limitando la posibilidad de que se presenten una enorme cantidad de proyectos con menos cantidad de actores y, asimismo, censurando dramaturgias (textos y versiones) que no contemplen dicho mínimo y que, por lo tanto, no podrían ser elegidas para el montaje de obras. Solidariamente con este planteo, el rubro “dramaturgia inédita”, impone “la simple condición de que el texto teatral pueda ser llevado adelante por 8 actores”. Dejamos para quienes escriben teatro y estuvieran interesados en presentar sus textos, los calificativos que este condicionamiento les merezca…

Es pertinente aclarar que consideramos que la modalidad de producción que propone el presente proyecto de ley debe estar contemplada, porque es el deseo de al menos un sector de los hacedores teatrales de Rosario, que quieren producir teatro de esta manera -en un tiempo corto, con actores que no han elegido plenamente y sobre la representación de un texto de autor-. No cabe duda que bajo esta modalidad se pueden lograr muy buenos resultados o no, pero eso no es lo que está en discusión porque, al igual que las obras que hacemos desde otras lógicas de producción, pueden resultar buenas, regulares o muy buenas. Lo que nosotros reclamamos es que no sea la única modalidad contemplada, ya que si un teatro es verdaderamente público, debe incluir otras modalidades de producción de lenguaje y que garanticen relaciones de otro orden entre los creadores y con el público.

¿Cómo acompañar entonces un proyecto de ley que desconoce los desarrollos teatrales de los últimos 40 años en nuestro país y el mundo? ¿Por qué un teatro público no contemplaría también estas manifestaciones que han marcado rumbos estéticos y que han producido enormes acontecimientos escénicos?

4. Profesionalizar

Debería discutirse el concepto de “profesionalidad” y el objetivo de “profesionalizar” que esta ley equipara con el cobro de sueldos. No estamos de acuerdo con que el cobro temporal de un salario por el trabajo que realizamos actores y directores, tenga un correlato directo en la profesionalización de la actividad, la cual estamos convencidos tiene que ver esencialmente con las condiciones de producción y distribución de las obras por la provincia.

Pensamos como un logro a conquistar la retribución económica por el trabajo que realizan todos los participantes de un proyecto teatral, a través de una fuerte inversión del estado provincial -y no sólo como es costumbre, que el subsidio para producción alcance para cubrir los gastos de sala de ensayo, vestuario y escenografía-. Proponemos que dicha inversión se podría efectivizar garantizando la creación y funcionamiento sustentable de cooperativas de trabajo, y de este modo no desconocer sino profundizar en las estrategias que los realizadores teatrales venimos sosteniendo de modo autogestivo y sin ningún apoyo de los fondos públicos provinciales.

¿Cómo sería un proyecto de ley que se proponga realmente avanzar sobre la profesionalización de la actividad?

¿Podría ser implementado del mismo modo en todas las regiones de la provincia?

5. Problemas con la autoridad

(o sobre los alcances de los cargos a crearse y la composición de los jurados)

Si bien el proyecto indica la necesidad de consultas e instancias de escucha, la letra escrita sostiene que será el “Director del Teatro de la Comedia Provincial” quien tendrá el poder de elegir las obras, organizar las giras, dar instrucciones a los delegados y manejar el presupuesto general del programa. Esta peligrosa delegación de poder y verticalismo se ven acentuados en la posibilidad de que dicho Director puede perdurar en el cargo hasta 6 años, es decir más que un ministro o que el período de un gobernador.

Sin embargo, como creadores teatrales el punto que más nos inquieta es que este Director tendrá la potestad de elegir todas las obras que se realicen, por lo cual deberíamos confiar en su inspiración o buen criterio a la hora de dictaminar los montajes que se producirán y circularán por la provincia. Por si hiciera falta aclarar algo muy elemental, no compartimos que nadie pueda decidir con qué texto o idea debería trabajar un elenco. Los que hacemos teatro sabemos muy bien que cualquier proceso transformador y vital de creación tiene que ver con el deseo de abordar un material poético, cuya procedencia puede ser un texto de autor u otras, pero que es elegido entre actores y director.

Otro tema central en el que disentimos es la composición de los jurados en los cuales recaerá la designación de los funcionarios que llevarán adelante el programa (Director Provincial y Delegados por regiones), ya que observamos como un punto preocupante la ausencia de representantes directos de la comunidad teatral en los mismos. Nada de lo escrito hasta ahora en este proyecto de ley garantiza que no se elija para dirigir el programa a alguien muy cercano a la autoridad sindical o política de turno pero alejado del respeto y consideración de quienes hacemos teatro en esta provincia. Es decir que en tanto actores, directores, dramaturgos, docentes, representantes de las salas, no tendríamos injerencia alguna en estas decisiones sustantivas, aún cuando seríamos los que finalmente llevaríamos adelante el montaje y presentación de las obras.

¿Cómo imaginar una ley sobre teatro público que no contemple la opinión de los propios realizadores como jurados para elegir a los funcionarios que van a conducir políticamente el programa y que, además, delegue una suma importante de poder en manos del Director?

6. El presupuesto de este proyecto de ley

Hemos escuchado reiteradamente que esta ley no se propone regular el modo de hacer teatro en la provincia, argumento con el cual disentimos abiertamente porque por el contrario, pensamos que con la cuantiosa inversión de dinero implicado en este tipo de producciones, la actividad del teatro autogestivo verá recortada sus posibilidades de circulación. Los cálculos más acotados hablan de una inversión de 1 millón de pesos por obra al año.

¿Todo ese recurso para hacer 1 (una) obra de teatro?

Esto sin contar el financiamiento de la estructura burocrática que implica la ley (remuneración de jurados, funcionarios, viáticos), ni la inversión que implica la realización de giras.

Recordamos, además, que en muchos pueblos y ciudades de nuestra provincia no existe la mínima infraestructura para hacer funciones porque faltan espacios adecuados y equipamientos.

Consideramos importante repensar la inversión de recursos que podría estar dirigida a la capacitación y formación en dirección teatral, actuación y asistencia técnica donde sean necesarias, además de crear condiciones de trabajo dignas donde realizar ensayos y funciones, invirtiendo en espacios y equipamiento.

Pensamos que las políticas culturales respecto del teatro no pueden ser las mismas para todas las regiones, sino que deben estar ajustadas a sus realidades, lo cual ameritaría un estudio y discusión más profundos que incluyan los diagnósticos específicos que realizan los teatristas de cada región.

Entonces, otra vez:

¿Por qué la urgencia en presentar un proyecto que sólo propone hacer 5 obras de teatro con un presupuesto de más de 5 millones de pesos y bajo una sola modalidad de producción?

En síntesis, si bien bregamos porque el Estado provincial invierta a los fines de un teatro público, creemos firmemente que dicha inversión debe realizarse teniendo en cuenta las situaciones específicas en las que se encuentran los colectivos teatrales en las diferentes regiones de la provincia. Consultarnos qué necesitamos y qué imaginamos para nuestra actividad y no la imposición de una ley que implica la generación de una estructura burocrática inmensa, que disciplina el modo de producir y que, aunque garantice algunos sueldos por unos meses, no contribuye en lo sustancial al desarrollo de la actividad teatral de la provincia ni a su profesionalización.

Nos comprometemos con estas ideas sabiendo que son necesarios tiempo, paciencia, constancia y vocación política. Ningún proceso verdaderamente plural, participativo y transformador puede ser llevado adelante en un par de meses, mucho menos una ley.

Gustavo Guirado, Ricardo Arias, Romina Mazzadi Arro, Miguel Bosco, Esteban Goicoechea, Paula García Jurado, Claudia Schujman, Elisabet Cunsolo, Paula Fernández, Ariel Hamoui, Romina Tamburello, Bárbara Peters, Yanina Mennelli y Laura Copello.

Adjuntamos la última versión a la que tuvimos acceso del Proyecto de Ley “Creación del Teatro de la Comedia Provincial”

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Proyecto de Ley “Creación del Teatro de la Comedia Provincial” [77.11 KBytes]

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