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Críticas

11 de agosto de 2011

Teatro MTQN - Crítica

Tenemos que Hablar

Federico Aicardi Por: Federico Aicardi

Todos los viernes de agosto a las 21:30 en La Morada (San Martín 771) se presenta “Tenemos que hablar” obra protagonizada por Ivana Sacco, Valeria Quaglia, Ayelén Cano, Magda Romanos, Vanesa Vignolo, Maira Barbosa, María Florencia Corvalán, Sandra Ferraro, Guillermina Durando, Marcelo Mainini, Salomé Rodríguez, Natalia Pautasso y dirigida por Cristina Carozza.

La puesta es resultado del trabajo del taller de teatro que dicta Cristina todos los años y que ya tiene su primera experiencia en la obra estrenada el año pasado “Demasiada Familia” donde se obrda el universo Chejoviano desde una mirada más aggiornada. Este año Carozza y sus alumnos decidieron abordar el difícil universo del dramaturgo noruego Henrik Johan Ibsen y más particularmente su obra emblema “Casa de muñecas”. Desde ese punto parten los actores para desandar un camino prestablecido en la escritura de Ibsen y comenzar a andar el propio.

La lectura que actores y directora realizaron del trabajo de Ibsen nos invita a experimentar ciertas variaciones sobre la pareja, las relaciones amorosas están encaradas con humor desde distintos ángulos que hacen que “Tenemos que hablar” tome ribetes de café concert en algunos momentos. Los actores representan distintos personajes o, mejor dicho, distintas versiones de los mismos roles. Así nos encontramos con cinco compadritas que recitan de un modo poético las desventuras amorosas que sufrieron, con “el” hombre que al mejor estilo monólogodromo Boresiano expresa los sinsabores de ser el “macho” en esta relación.

Nos divertimos mientras nos encontramos con alguna parte nuestra en estos personajes y el incesante ir y venir de los actores (¡son 12!) hace que la rítmica no caiga nunca, que todo el tiempo estemos viendo caras e interpretaiones nuevas, que se transforme en Ibsen de varieté. Tal como lo dice su directora Tenemos que hablar es una apuesta a que los actores “hagan su recorrido en el escenario” y ese recorrido es divertido.

Tenemos que hablar es la escenificación de ese momento crucial de la pareja en que escuchamos que algo se está quebrando y que, indefectiblemente, se va a romper porque, y esto lo sabemos todos, cuando el hablar en la pareja es obligatorio algo no anda bien.

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