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Críticas

1 de marzo de 2015

Telephone o los cables asesinos

Stripkill

Leonel Giacometto Por: Leonel Giacometto

Todos los teatros del mundo saben de su propia iniciación. Pero hasta esto es una simulación. El secreto es que se comparte. Stripkill, dirigida por Felipe Haidar, captura formatos, ganas, procedimientos, finge lo aprehendido, refuerza lo perecedero, grita, y se intenta adecuar a una realidad teatral local que no siempre castiga desde afuera.

Sin pruebas ni demostraciones, con padres sospechosos, hijos bastardos y hermanos incestuosos, merodeando, yendo y viniendo tan sólo entre hipótesis y un derrotero cuya principal particularidad es la invisibilidad. Así, el teatro que se genera desde las ciudades que no son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), en Argentina, pareciera estar dando, siempre, en la mayoría de los casos, vueltas a sí mismo como un perro (mestizo) que se quiere morder la cola. (Siempre es una palabra que se repite). Siempre generando, en la minoría de los casos, las mismas inquietantes y hasta (después de todo) absurdas pregunta de siempre: “¿por qué no somos mirados?”, o “¿por qué no podemos ser mirados como los otros?, o “¿por qué los otros deben mirarnos?”. Los otros, en este caso, no sólo son el público y la cantidad de espectadores. Cuando el teatro se mira a sí mismo es tan tremendo y gozoso como la comunidad lgtb (lesbiana, gay, travesti, bisexual). O peor.

Stripkill, dirigida por Felipe Haidar, devino del encuentro entre las actrices y el director en el marco de unas jornadas sobre el escritor argentino Copi que organizó el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) hace dos años. Tal fue la impronta de ese encuentro que el grupo quiso más. Y lo consiguió. Pergeñaron un espectáculo que pudiese “verse” en teatros enormes como el Teatro Municipal, de Santa fe, o el Teatro Lavardén, de Rosario. Con una mixtura que apela al cruce de lenguajes (audiovisuales, teatrales y televisivos), con todos los elementos del café concert (del real y del que muestra la televisión), Stripkill es una obra en construcción que se alimenta y retroalimenta a sí misma a medida que sucede. Hay una historia intergaláctica primaria que luego muta a dos actrices ensayando dicha historia, y hasta, solas, dándole posibilidades dramatúrgicas de continuo a “eso” que está sucediendo. Stripkill juega con eso. No hasta el fondo, pero sí como para conseguir un desarrollo que en esta tercera temporada apostó por acceder a lo contrario de la apuesta primaria, e invirtió las escalas. Todo aquello que “un espectador medio” esperaba en un “teatro enorme”, Stripkill lo trasvestía con herramientas, por ejemplo, del café concert, o del teatro dentro del teatro, o del transformismo. Aquí, con un ritmo que quizás haya mutado, con ciertas incertezas de dirección propias del vislumbre, la propuesta apela a aquello mismo que, en contragolpe, la generó. Lecturas y relecturas podrían hacerse. Pero mejor es ver Stripkill y después, si se puede, darle crédito a lo sentido y bucear en lo que aquella pudiera haber resultado en uno.

La ansiedad de lo que ya no sería sino la ansiedad que es, teatralmente hablando, jugar ya no jugando a ser lo que ahora se vislumbra. Eso es Stripkill, una obra dentro de otra obra que no es tal. Pero sí.

Si no podemos ser más que una emoción (que no es poco), lo mejor es explotar y que nuestros pedazos, restos y escombros puedan ser los fragmentos que hablarán de nosotros. Total, el teatro es ahora. Y no es leído.

Ficha técnico-artística

Actúan: Ludmila Bauk y Mayra Sánchez

Producción: Emjambre P, comunidad creativa

Asistencia de producción y de dirección: Dana Maiorano.

Asistencia de producción y coordinación de prensa: Soledad Otero.

Vestuario: Ramiro Sorrequieta.

Música Original: Juani Favre.

Visuales y Mapping: Orquídea Mapping (Pablo Panza y Alejandro Panza)

Asistencia técnica: Celeste Bardach

Escenografía: Huella Laetoli, Victoria Madariaga.

Diseño de Iluminación: Alejandro Ghirlanda.

Registro audiovisual y making off: María Ramos

Asistencia en estrategia publicitaria: Clarisa Lucciarini

Imagen (fotografía y diseño gráfico): Alejandra Segovia.

Dirección: Felipe Haidar

Nota publicada en la Revista Mateo de la Asociación Argentina de investigación y crítica teatral Aincrit - http://leemateo.com.ar/?p=673

Archivo

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