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Críticas

16 de marzo de 2010

Teatro MTQN - Crítica

Raspando la Cruz

Federico Aicardi Por: Federico Aicardi

"Se me permitiran, la desconfianza sistemática como actitud poética, el recelo de la historia con su apetito voraz de causa y efecto y la fragmentación deliberada como única forma de abarcar el espejo roto de la Argentina y su holocausto privado" (R. Spregelburd).

Así nos da la bienvenida el programa del teatro "El Rayo Misterioso" a ver los jueves a las 22 hs "Raspando la cruz" obra escrita por Rafael Spregelburd y dirigida por Romina Mazzadi Arro.

La obra cuenta con las actuaciones de Carlos Chiappero, Marina Lorenzo, Bárbara Peters, Cristian Mengoni, Diego Stocco, Melina Carta Díaz, Yanina Menelli, Noelia Bueno, Francisco Fissolo, Carolina Torres y María Belén Ocampo y es el resultado del trabajo realizado en el año 2009 en la clínica de producción de espetctáculos que Romina Mazzadi lleva a cabo por tercer año consecutivo.

"Raspando la cruz" nos invita a presenciar una historia mbientada en Praga, capital de República Checa, en el año 1939 época en que la presión del poderoso imperio nazi condujo a un curioso y trágico referéndum, por el cual quienes concurrieron a votar (en su mayoría, alemanes) decidieron por mayoría la incorporación de la República al régimen del Tercer Reich.

Pero esta historia, tal como enuncia uno de sus personajes al inicio del espectáculo, está "traducida al castellano" y este recurso hace que podamos reconocer en la República Checa del 39 a la Argentina del 76 o a cualquier otro régimen dictatorial sucedido en el planeta Tierra.

Nos encontramos ante una resistencia que se traiciona, un poder que no está convencido de lo que hace, la indiferencia e ignorancia de los "vecinos" y una víctima que sólo espera que aparezca su "acordeón" que puede transformarse en nuestro imaginario colectivo y personal en cualquier otra cosa.

Pero la crueldad de esta historia estriba en la destrucción de la linealidad del tiempo ya que el relato arriba hasta un momento donde nada se soluciona y decide retroceder para dejarnos la sensación de que no existe un "relato histórico" o una "historia" que podamos superar o entender. Los holocaustos, en este sentido, son hechos que se repiten invariablemente con distintos métodos, distintos nombres, distintas geografías.

En el plano del trabajo que Mazzadi realizó desde la puesta en escena nos vamos a encontrar con un espacio ocupado sólo por un micrófono de pie, dos sillas y una cama. Pero ahí está lo maravilloso de este trabajo debido a que ese espacio despojado va a ser ocupado, construido y transformado por cada uno de los once actores que forman parte de "Raspando la cruz".

Es importantísimo destacar la construcción que cada actor hace de su personaje en pos del todo. Nadie está por fuera del registro "extrañado" en el que se deviene el espectáculo.

Para finalizar es imperdonable no resaltar a Hilda, la dueña paralítica del hotel, las hermanas Vogel y a la mendiga que llegan a tal perfección en el trabajo actoral que lograron (y esto es a título personal) en este humilde espectador olvidar que existe un actor que interpreta a ese personaje.

"Raspando la cruz" es un espectáculo sin fisuras que, para la gente que gusta del teatro, es indispensable de ver.

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