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Críticas

8 de agosto de 2012

Esa obsesión llamada familia

Nunca estuviste tan adorable

Federico Aicardi Por: Federico Aicardi

La familia es una obsesión que dura toda la vida, es eso de lo que renegamos y a lo que volvemos constantemente cuando todo pierde sentido. Tiene distintas formas, las hay más tradicionales, las hay menos, las hay adoptivas, las hay políticas pero todos tienen una, viva o muerta. Entender a la familia es entenderse a uno y que uno es un pequeño eslabón en una familia que lo precede y lo sucederá, es un granito de sal en un salero de quinientos metros de diámetro. Porque la familia no es el apellido, es ese conjunto de gente que formó a nuestros formadores, que educó a quienes nos educaron, es raíz con millones de ramificaciones. Es la historia del ser humano relatada por abuelos, tíos, primos, hermanos. Es un todo complejo que se simplifica con el sólo hecho de compararlo con otro. Todas las familias son iguales y son disímiles.

Nunca estuviste tan adorable, biodrama de Javier Daulte que se estrenó el pasado viernes 10 en el Teatro Municipal la Comedia dirigida por Aldo Pricco y protagonizada por Mónica Alfonso, Mirta Maurizi, Juan Carlos Capello, Puli Rainero, Fabiola Pavetto, Leandro Urrere y Juan Pablo Cabral, es un espejo de todas las familias centradas en esta.

La obra, armada en dos actos que reflejan dos décadas diferentes, nos permite espiar el un pedazo de historia de una familia que gira alrededor de Blanca (Alfonso) que es centro de todas las decisiones de la casa, su marido se arrastra del trabajo a su cama y de su cama al taller, sus hijos tienen como único norte el progreso económico y la perpetuidad de la especie (continuar con la familia) y su vecina hace usufructo del teléfono de Blanca para arreglar sus problemas familiares. Todo parece perfecto, todo está en equilibrio hasta que no lo esté.

La llegada del pretendiente de Noemí (Rainero), Rolando (Cabral), desatará un momento de increíble tensión, de divertida incomodidad con Salvador (Capello). Es que Salvador es el antihéroe de este hogar a la vez que es el sostén económico, todos temen que diga algo que no deba aunque de su boca siempre salgan palabras que están teñidas de las mejores intenciones. Pero Salvador se cansará de esta situación, hará algo que cambiará la historia de esta familia y así será Rolando quien se transformará en el nuevo sostén, pilar económico. Veinte años después, la misma historia, Blanca y su vecina siguen charlando, sus hijos siguen viviendo en casa, aunque ahora, con sus nuevas criaturas y estamos a los albores de la boda de Rodolfo con Amalia (Pavetto y Urrere) y la vuelta de Salvador al hogar será el motivo que pondrá en jaque el “equilibrio” de este hogar.

Nunca estuviste tan adorable es una gran comedia dramática que tiene algunas composiciones actorales de un enorme nivel y situaciones teatrales que son imposibles de olvidar. Pricco devuelve a los escenarios un lenguaje teatral que nos da la posibilidad de creer que el realismo puede ser tan mágico y emocionante como cualquier otro, que los teatros se pueden llenar con historias (y los problemas que traen los teatros llenos) y que la poesía está frente a nosotros todos los días, en la cocina de nuestras casas, en las casas de nuestros abuelos o en el departamento de enfrente y que está en nosotros poder leerla.

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