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Críticas

8 de septiembre de 2011

Teatro MTQN - Crítica

No Desearás

Federico Aicardi Por: Federico Aicardi

El grupo “Absurdo berretín o viceversa” presenta la última temporada de “No desearás” obra escrita por Analía Aucía y protagonizada por Anahí González Gras, Cecilia Di Santo, Marina Lorenzo, Melisa Kelly y dirigida por Ignacio Mansilla.

El grupo se formó por el año 2007 luego de que autora y actrices participaran del taller de Cristina Carozza y Claudia Piccinini con el interés de que la experiencia tallerística se prolongara en el tiempo. Así en el 2008 “No desearás” se estrena en los escenarios rosarinos.

El trabajo parte con cuatro mujeres practicando un juego de esos que “matan el tiempo”. Así las veremos nombrar incesantemente los nombres de vedettes que ya han muerto hasta que este juego no se puede sostener más y es allí donde debe nacer otro juego, otra forma de hacer que los minutos corran, aunque algunas veces los minutos caminan.

El espacio donde estos personajes tratan de sobrevivir al hastío es un espacio cerrado, sin ventanas, sin vista al exterior y esto es un engranaje fundamental en la historia que se intenta contar porque la desesperación se desata cuando no podemos encontrarnos en un tiempo y un lugar. La ausencia del afuera nos impide situarnos, nos desacomoda, nos expulsa del mundo.

Es allí, en ese lugar fuera del tiempo, donde los personajes de “No desearás” hacen lo contrario, desean. Cada una de las actrices es movida por un ansia imposible de saciar y eso las enfrenta, las moviliza, las lleva al límite y las vuelve a traer con la fuerza de cien elefantes. Pero la vuelta a la realidad les resulta dolorosa y paralizante.

Cabe destacar el trabajo coreográfico que “absurdo berretín o viceversa” realiza en la obra. El escenario es recorrido constantemente por los personajes y las actrices nunca dejan espacio inhabitado. En todos lados donde miremos algo pasa, hay una imagen que nos atrapa, un color que nos ilumina.

Llegamos al final con los sentidos llenos y consternados y sin darnos cuenta en un momento todo comienza a apagarse. Los colores desaparecen, los deseos se encuentran incumplidos y el movimiento incesante es una perturbadora calma. Es que para estos personajes no existe un mañana, para ellas sólo es hoy. Así el futuro no existe y lo único que les queda es seguir jugando, jugando y jugando hasta que no queden nada más minutos que hacer correr.

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