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Críticas

11 de enero de 2013

Los rumbos del teatro local y su relación con el público

Julio Cejas Por: Julio Cejas

Más que un recuento de producciones -que las hubo, muchas y muy buenas- el repaso se propone establecer el camino de los distintos trabajos teatrales y también dar marco a lo que pareciera ser un auspicioso retorno del público a las salas rosarinas.

Como ocurre habitualmente al finalizar la temporada teatral, llega el ritual del acostumbrado balance. Que no es sólo un arqueo de lo que algunos consideramos como lo más significativo del año a nivel de producciones artísticas, sino un intento por desentrañar los rumbos del teatro local en relación con un público que en parte pareciera estar acercándose en forma progresiva a algunas salas. Lo que no siempre certifica una consolidación de las búsquedas estéticas de los creadores rosarinos. El interrogante, para los que quieren pensar de cerca el fenómeno del crecimiento a nivel de propuestas locales y su relación con el reconocimiento de los espectadores; vuelve a confluir sobre un género específico como es la revista y más precisamente las versiones que en nuestra ciudad han llegado de la mano del productor Manuel Cansino

Productos como "Revistísima", se presenta como una buena fuente de trabajo no sólo para productores, sino para los creadores de una continuidad que consolida trayectorias.

Si al oficio de actrices como Gachy Roldán, Liliana Gioia o actores como Mario Vidoletti, se le suma el aporte de "figuras mediáticas" como Juan Junco o Miguel Tessandori; entonces el show está garantizado para esa glamorosa franja de espectadores que solamente asisten a una sala teatral para aplaudir a "los consagrados".

Es el caso del talentoso Juan Pablo Geretto, al que Rosario consagró como uno de sus hijos dilectos, después de muchos años de trabajos en lugares alejados del público, integrante en sus comienzos de un under en el que todavía se siguen manejando una gran cantidad de artistas vinculados siempre al humor concert.

Pienso entonces en actrices de la talla de Andrea Fiorino, Silvina Santandrea, Haydee Calzone, Ofelia Castillo o en la persistencia de la actriz, directora y dramaturga Alejandra Gómez; responsable de sostener una auténtica troupe de artistas rosarinos que cultivan el humor desde un lugar más ligado a lo teatral.

El problema de esta ciudad es que los números sólo cierran cuando las producciones apuestan a fórmulas ya consagradas. El drama o las propuestas con otro riesgo estético; más allá de sus logros, permanecen en un circuito muy reducido que se retroalimenta a partir de las pequeñas franjas de espectadores que adhieren a esas realizaciones.

La importancia de una plaza teatral que crece y desarrolla su oferta de espectáculos, como es el caso de Rosario, no puede quedar reducida a un género específico y mucho menos a un grupo de creadores y productores; sino que debe ampliar su repertorio, posibilitando espacios para la difusión de ignotos creadores que surgen año tras año de las diferentes Escuelas y talleres de teatro.

Hay muchos artistas locales que en los últimos años decidieron hacer de Rosario, su lugar no sólo de estudio, sino el sitio en el que desarrollen sus carreras de actuación o de dirección teatral; siguen estudiando y perfeccionándose en Buenos Aires; pero no todos se quedan allá; hay una gran obstinación por transformar a esta ciudad en el sitio donde sus habitantes valoren y disfruten de los productos elaborados con sabor local.

De allí que a comienzos del año pasado, un grupo de jóvenes entusiastas se comenzaron a reunir en un bar céntrico para debatir este y tantos otros temas postergados: la consigna que los animaba era estimular al público para que vea teatro rosarino, de allí el nombre del movimiento: Vea Teatro rosarino. De la conjunción entre la lucha consecuente de este Movimiento, la delegación local de la Asociación Argentina de Actores y el compromiso del secretario de Cultura Horacio Ríos; el año 2012 será recordado como una fecha histórica en la que se logró aprobar la creación de la tan ansiada Comedia Municipal de Teatro, que lleva el nombre de uno de los grandes maestros y directores teatrales de Rosario: "Norberto Campos".

Otro tema recurrente: La modalidad de los re-estrenos se ha constituido ya en la única posibilidad de garantizar la continuidad en cartelera de muchas producciones que año tras año sobrepasan las cantidad de salas necesarias para sostener una temporada completa.

Dentro de este panorama destacaron trabajos como "Las Hijas del Rey Lear". Un interesante abordaje del director Ricardo Arias acerca de uno de los textos emblemáticos de William Shakespeare, en un planteo que descubre la universalidad y la vigencia de las múltiples lecturas que nos propone "Rey Lear". Sostenido a partir de los sólidos registros actorales de Elena Guillén, Vilma Echeverría, Claudia Schujman y Silvia Ferrari. Esta propuesta recupera a uno de los actores históricos de la ciudad: David Edery en un memorable Lear; sorpresa que debería ser una constante en un movimiento teatral que no acostumbra a integrar a las distintas generaciones de auténticos hacedores del teatro rosarino.

"La canción del camino viejo" que cumplió este año sus "bodas de oro teatrales"; es otro ejemplo de búsquedas que intentaron compartir estéticas y formaciones con distintas competencias artísticas. Los jóvenes y talentosos actores Santiago De Jesús (grupo "Katastrofa") y Severo Callaci ("Teatro de la Huella") convocados por otro histórico como Miguel Franchi ("EL 45 Teatro); consolidaron en esta obra una búsqueda teatral compartida que revitaliza los conceptos de un teatro político de fuerte impronta poética.

"Moderna", ópera prima de Sebastián Villar Rojas, volvió a ratificar el intento por resignificar el valor del texto teatral y su relación con un público ávido de historias que lo incluyan.

Otras obras que volvieron a la cartelera este año fueron "Guerra fría, lejos de todo", con el sello inconfundible del director y dramaturgo Juan Hessel. "Fraternidad", en la inteligente versión de Carla Saccani, "Diego y Ulises", con dirección de Marcelo Díaz y la desopilante "Antígona en sintonía (una tragedia comediada)", a cargo de "La Academia del humor Ah!" con dirección de Adrián Giampani.

En materia de estrenos el director Aldo Pricco, puso en escena su lograda versión de "Nunca estuviste tan adorable" de Javier Daulte, en un espacio tan emblemático como el Teatro La Comedia y al frente de un elenco que recuperó nombres de la trayectoria de Mónica Alfonso, Mirta Maurizi y Juan Carlos Capello, que compartieron talento con los jóvenes Juan Pablo Cabral, Puli Rainero, Leandro Urrere y Fabiola Pavetto.

Por su parte, el director Hugo Cardozo y su grupo La Estación, presentaron otro de los trabajos fuertes del año: "Christine y Lea Papin", una vuelta de tuerca sobre el famoso crimen de las criadas en la que el director trabajó sobre varios lenguajes escénicos, privilegiando el despliegue de un elenco en el que destacaron los registros de Lorena Salvaggio y Laura Wulfson.

Gustavo Guirado estrenó dos propuestas al frente de dos proyectos diferenciados: "El rey, las reinas, el médico y ella" al frente de una coproducción argentino-española que se estrenó en el marco del Festival Internacional de Teatro y "Naturaleza rota" codirigiendo a su hijo José; en un auténtico "homenaje a todos los rotos que andan por ahí."

Mención especial para el joven director santafesino Felipe Haidar que debutó con "La tercera parte del mar", logrando un trabajo de alto vuelo poético y rigor escénico que tiene además fuertes implicancias con la historia más oscura de nuestro país.

Por su parte Carolina Hall, estrenó "Camerino, el viento afuera", un sentido homenaje al teatro independiente en una obra que desnuda el mundo interior de cuatro actrices mientras intentan poner en escena, "La casa de Bernarda Alba".

El actor y director Severo Callaci ahondando su poética, estrenó "Aire puro (en el viento)", interpretada por el actor Lautaro Lamas.

Nicolás Jaworski puso en escena su versión de "El frac rojo" de Gorostiza; confirmando la vigencia del grotesco ,en una adaptación que se apoyó en las convincentes máscaras de Mario Vidoletti, Marita Vitta y Aldo Villagra.

No podía faltar en este balance la mención especial al Grupo El Rayo Misterioso, no sólo por su último estreno: "Shock Ilión" dirigido por Aldo El-Jatib; sino por la persistencia de su trabajo, la organización impecable de su último Experimenta y la coherencia mantenida hace más de 18 años; sosteniendo un espacio que sigue siendo reconocido más a nivel internacional que en su propia ciudad. Entre otros reconocimientos la revista que publica El Rayo: "Teatro, Truenos & Misterios" recibió el año pasado, el Premio Teatro del Mundo 2012, distinción otorgada por el Area de Historia y Teoría Teatral del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la UBA.

Entre los espectáculos que nos visitaron, uno de los más destacados fue sin duda "La última sesión de Freud". Exitosa obra de Mark St.Germain, en la versión argentina dirigida por Daniel Veronese, con las impactantes actuaciones de Jorge Suárez y el rosarino Luis Machín.

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