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Críticas

27 de junio de 2012

Cuando todo debería caer

El frac rojo

Federico Aicardi Por: Federico Aicardi

Todos los viernes de julio, a las 21 hs, en el Cultural de abajo (San Lorenzo esq Entre ríos) se presenta El frac rojo, obra de Carlos Gorostiza, dirigida por Nicolás Jaworski (con la asistencia de Soledad Otero) y protagonizada por Mario Vidoletti, Marita Vitta, Flavio Soso, Aldo Villagra, Bernardo Vitta y Ebelyn Rita.

El trabajo nada en esa atmósfera grotesca que tan bien retrataron en sus inicios Roberto Arlt, Armando Discépolo, Roberto Cossa y Griselda Gambaro. Atmósfera que siempre se tiñe del color del patetismo del que lucha contra lo inevitable con la esperanza del iluso. Así Mario Vidoletti encarna a un cobrador de deudas que tiene una idea (esa “idea” que es la amalgama que sostiene unido lo que hace tiempo que no puede vivir pegado), una idea “revolucionaria”, la forma de hacer que los deudores paguen y esto está objetivado en un frac, un frac rojo. Lo colorado llamará la atención, llamará a la vergüenza para que toque la puerta del que debe y llamará a la conciencia del que debe para que pague, es un plan perfecto, inquebrantable, infalible, pero algo falta y es lo que siempre falta, falta guita. De esta forma se arma un convite agazajador para ese vecino (Flavio Soso) que tiene el dinero o la posibilidad de invertir que, a menos que sea muy inocente, tiene que aceptar porque la idea es irresistible. Luego, como siempre sucede, todo se cae y queda la realidad, que es dura y mucha, que aplasta hasta al inaplastable y lo deja solo, chato y sin ganas de seguir.

El trabajo del elenco de El frac rojo se sostiene en tres grandes actuaciones. Mario Vidoletti y Marita Vitta forman un tandem cómico que pocas veces decae en el ritmo de su labia y de sus cuerpos. Ellos intentan cubrir la falta con excesos, en el caso de Vidoletti sus excesos son de entusiasmo y del típico “sabérselas todas”, por el lado de Marita Vitta sus excesos nacen pura y exclusivamente por la batería de palabras que de su boca salen, palabras que hacen hablar hasta a los que no hablan. El personaje de Vitta es de esos que no nos dejan pensar porque ni ellos piensan, sólo dicen. Detrás de tanto entusiasmo y tantas palabras gira alrededor del sillón como ese disco que sostiene el abuelo, Aldo Villagra, el verdadero sostén de esta familia, el que ya nada tiene que decir, el que solamente quiere escuchar una y otra vez la misma canción.

Pero El frac rojo no puede encontrar la misma fuerza que encuentra en la vejez y en los dueños de casa en la juventud (digasé rebeldía) protagonizada por Bernardo Vitta y Ebelyn Rita ni en el “extranjero”, el visitante, el capitalista o inversor encarnad por Bernardo Vitta. En estos tres personajes deberíamos ver la homosexualidad, la drogadicción, la rebeldía, el poder del dinero, las ganas de romper lo establecido, lo establecido y muy poco de eso salta a la vista algunas veces a merced del exceso de humor de los personajes de Vitta y Vidoletti, algunas veces por lo desdibujados que están dichos personajes.

Así El frac rojo pierde fuerza en ese momento donde todo fracasa y los planes se desarman, ese elemento constituyente del grotesco, donde el abuelo abre la boca para decir eso que necesita decir como voz opuesta a dos generaciones que erran el camino a seguir. Y es que si no tiene la potencia necesaria esa juventud y la rebeldía no aparece las palabras del abuelo llegan a desarmar algo que nunca terminó de construirse y nos deja con la sensación de que en esta historia de los siempre vencidos hay algo que no nos contaron y que ya es tarde para que lo escuchemos.

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