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Críticas

30 de junio de 2011

Teatro MTQN - Crítica

Baby Jane

Federico Aicardi Por: Federico Aicardi

Creo en los tiempos justos, en los tiempos dados, en los tiempos que vienen, en los tiempos pasados y en los tiempos que uno se toma para que ciertas ideas se asienten. Algunas veces tomamos demasiado tiempo y nos embriagamos de minutos y estas ideas que necesitaban horas de descanso para ser comunicadas se ven enredadas en las resacas que conllevan todos los excesos. Así es que hoy me encuentro escribiendo sobre una obra que fui a ver a principios del mes de marzo. ¿Qué es lo que necesitó tanta maduración?¿Mis ideas son así de lentas en su crecimiento?¿Esta obra en particular me llevó a distanciarme para encararla con menos de esa contaminación que genera la proximidad?

Para dejar de confundir al lector que eventualmente lea esto voy a decir, de una vez por todas, de qué obra estoy hablando (o, mejor dicho, evitando hablar). La obra en cuestión es Baby Jane y se presenta todos los sábados, hace ya más de tres meses, en el espacio Bravo (Pasco 1714) a las 21 hs y es protagonizada por Elisabet Cunsolo y Paula García Jurado y dirigida por Romina Mazzadi Arro.

Para ubicar la obra es necesario saber que en el año 1962 dos actrices que en la vida real ni se podían ver protagonizaron bajo la dirección de Robert Aldrich la película “Qué pasó con Baby Jane?” una historia que relata la relación de dos hermanas que vivieron el éxito en tiempos diferentes, que viven juntas, que se odian y se torturan y que tienen muchas cuentas pendientes que arreglar.

Ya habiendo historizado el germen de la obra de Hijos de Roche es necesario también indicar que quien escribe fue a ver la obra y luego vio la película y quedó maravillado por ambas. Que las actuaciones de Bette Davis y Elisabet Cunsolo sólo comparten la monstruosidad de sus personajes pero nada más. El monstruo de Cunsolo recuerda al guasón de Batman, parece desquiciado hasta que no lo es, parece que bromea hasta que no lo hace, es extrañamente incómodo verlo pasearse por los pasillos de su casa, es inquietantemente atrapante su deformidad física y mental. LA paralítica de García Jurado no es tan buena como la de Crawford, no tiene ese halo angelical, no muestra inocencia porque no la tiene, no sufre los embates porque Jane es mala, algo hizo en su pasado, algo está haciendo en este presente. Se regodea de sus éxitos, de sus participaciones en la pantalla grande y goza de que su hermana no los tiene.

Dicho esto, es deber sacar la siguiente conclusión sobre las adaptaciones teatrales de películas cinematográficas: están las que funcionan y son excelentes y están las que no funcionan y son un bodrio. En este caso la versión (porque es tan genial el trabajo que es una relectura del film) de Hijos de Roche tiene momentos superadores, realizan un revisionismo crítico del primer trabajo ajustando, al criterio del grupo, esos puntos que no comparten y respetando esa historia que aman.

Baby Jane nace del amor hacia una historia, una historia que, paradójicamente, habla del odio.

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