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Críticas

12 de junio de 2013

Antígona en Sintonía (Una tragedia comediada)

Lucia Rodriguez Por: Lucia Rodriguez

En la película “Melinda y Melinda”, Woody Allen desarrolla dos historias, una trágica y una cómica, a partir de los mismos personajes (y con la misma información sobre ellos), con el fin de responder a ciertas preguntas acerca de la comedia y la tragedia ¿Es acaso la esencia de la vida trágica? ¿La comedia escapa mientras la tragedia confronta?

El resultado final es que los relatos dependen no sólo del punto de vista de aquel que la narra sino que, al mismo tiempo, se trata de aquel que ve. El público siempre construye algo nuevo.

Es aquí donde “Antígona en sintonía” comprende la comedia, en el absurdo de combinar una historia trágica (el clásico de Sófocles) con la observación omnisciente de un medio. En esta obra de Ah! Academia del Humor y dirigida por Adrián Giampani, Antígona (Paola Sarnari) es la protagonista de un reality radial que sigue sus pasos durante las 24 horas del día, comentados por la locutora de Radio Corifeo (Andrea Alberto).

Para el momento en que llegamos a ser testigos del reality, Antígona, hija de Edipo y de Yocasta, decide honrar el cadáver de su hermano a pesar de la prohibición de entierro a la que está sometido su cuerpo. Pero no quiere hacerlo sola, necesita que su hermana Ismena (Yanina Giuva) la acompañe en su ritual; sin embargo, el miedo de Ismena a quebrantar la ley impuesta por su tío Creonte (Leandro Urrere), el nuevo rey de Tebas, es más fuerte que ella.

Escenas del capítulo anterior

En “Antígona en sintonía” la información juega un rol clave. La locutora de Radio Corifeo, con sus yeites y gajes del oficio, busca que el oyente tenga a mano toda la información necesaria para emocionarse e involucrarse en la historia. Que los giros en la trama golpeen como piñas en un ring. Radio Corifeo es testigo de todo, además de tener su propia opinión sobre los hechos, interpela a los personajes, los aconseja, los critica y abre el micrófono para que los oyentes se comuniquen con las estrellas de la tragedia. Los protagonistas piden temas, dialogan con la locutora, le permiten intervenir. La voz del pueblo es la radio, aquella que recibe los mensajes del afuera pero también sirve para representar a El Otro, al público que juzga las acciones de los personajes con su propia vara.

Una tragedia comediada

Lo cómico reside en flexibilizar el tono del texto de Sófocles con expresiones coloquiales actuales o guiños al presente a partir del vestuario, oscilaciones que en algunas ocasiones se logran con mayor éxito que en otras. Otro aspecto interesante es el quiebre de la cuarta pared: se le habla al espectador, se lo consulta, se lo hace cómplice en pos de un efecto: la risa

En la tragedia, eso que distingue a un personaje es lo mismo que lo lleva a su fin. Aquello que hacía a Antígona decidida y segura de sus convicciones es lo que la arrastra a una muerte prematura. Hay un destino signado y es imposible negarlo.

Lo que posibilita la comedia es que nos riamos de eso mismo que lleva a los personajes a su fatal destino. La fanfarronería de Creonte, la necedad de Antígona, el miedo y dramatismo de Ismena. El éxito tanto de la comedia como la tragedia reside en lo mismo: los personajes y sus acciones.

Es así como “Antígona en sintonía” apela a ciertos elementos del humor para acercarnos a esta tragedia clásica, sin alejarse demasiado del texto original. Si la fórmula de la comedia equivale a tragedia más tiempo, esta obra se apoya en la radio, elemento constitutivo de la vida cotidiana para bordear ese derrumbe dramático que implica la tragedia.

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