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Críticas

18 de noviembre de 2015

Tías expurgadas

Agua de aljibe

Leonel Giacometto Por: Leonel Giacometto

Una mujer se anima a salvar su alma, tratando de volver a habitarse cuando su lucha interna desaparezca, merme, o se duerma. Esto es un decir, y lo sabremos después, cuando ya todo haya sucedido en “Agua de aljibe”, de y por Ariana Daniele, una de las novísimas representantes de la escena teatral rosarina.

Todo lo audible es irreproducible, precioso y tremendo a la vez, como todo lo que sucede dentro de cada uno de nosotros. Hay un espejo enorme y rajado que será, más adelante, sonido de vidrios cayendo al golpear un cuerpo humano contra él. Hay dos hermanas que luego serán rescatadas de la penumbra y la oscuridad por otro personaje que, con un guiño dramatúrgico difícil pero posible, redime no sólo la vida de esas dos mujeres encerradas, sino la obra entera.

Dos tías solteronas de formas de amor aceptable y costumbres perimidas parecen ser Rina (Aimé Fehleisen) y Clelia (Mirna Pecoraro). Dos mujeres con un pasado y un presente envueltos en una corrosiva melancolía. Su infierno de palabras y frases ni siquiera les alcanza para estar, ahí donde están, viviendo y siempre a la espera de un llamado. La que llamará será Grecia (Ariana Daniele), una sobrina que, desde el exterior, promete no volver. Pero vuelve.

Agua de aljibe tiene un devenir que, a veces, ciertas escenas producen disrupción, la cual es producida -quizás- por un regodeo lírico que no siempre “calza” en el cuerpo de las actrices. Pero, de ninguna manera esto impide ser parte de la visión de una de las mejores actuaciones que dio la escena rosarina este año. Esta actuación es la de Mirna Pecoraro, quien, a veces demasiado contaminada de palabras que no suenan dentro del mismo registro, lo conmueve todo con una actuación contenida pero honda, apoyada en un manejo gestual y dramático poco visto en los cuerpos de actores de esta ciudad.

Hay música en vivo. Hay una íntima y sutil melodía que se repite de modo incidental -ejecutada y compuesta por Andrés Innamorato- que remite a Nicola Piovani (o similar), y que nos lleva directo al universo cerrado de dos mujeres, dos hermanas solteronas o dejadas, quienes también tienen voces en la cabeza que se dejan oír (y hasta dañar) en lo que un texto fragmentado va dejando construir sobre lo que vemos, sentimos y escuchamos. No estamos seguros de esa realidad hasta la develación final, a modo de confesión, pero dentro del mismo registro actoral que las hermanas. Grecia, la sobrina, es la actriz que hace ese personaje, pero también es la directora y dramaturga de Agua de Aljibe, que, en lugar de hacernos salir de la obra cuando ella ingresa, por el contrario, como Grecia, se mete en la historia con nosotros para darnos cuenta que, tanto afuera como adentro, tanto sea por encima, a través o allende, la vida no siempre es un descrédito.

Más sobre Agua de aljibe: https://www.facebook.com/AguadeAljibe/?fref=ts

Ficha técnico-artística

Dramaturgia y dirección: Ariana Daniele

Actuación: Aimé Fehleisen, Mirna Pecoraro y Ariana Daniele

Asiatencia de dirección: Mauro Carreras

Composición musical: Andrés Innamorato

Vestuario y maquillaje: Ramiro Sorrequieta

Fotografía, audiovisual y diseño Gráfico: NoBar arte

Audios: Santiago D’Agostino

Producción: https://www.facebook.com/gente.queproduce.1?fref=ts

Funciones (Estreno y temporada): sábados a las 22 horas en La Morada Teatro, San Martín 771 P.A., Rosario, Santa fe, Argentina.

Nota publicada en la Revista Mateo de la Asociación Argentina de investigación y crítica teatral Aincrit - http://leemateo.com.ar/?p=1240

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