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Críticas

17 de agosto de 2016

Bariloche 2001

5º Tarde

Leonel Giacometto Por: Leonel Giacometto

La clínica de producción de espectáculos, creada hace ya hace varios años por la directora Romina Mazzadi Arro, es un tránsito auténtico y creativo para actores jóvenes y no tan jóvenes de la ciudad de Rosario que buscan una formación más allá de la educación formal de las escuelas de teatro, y los talleres privados de actuación donde, muchas veces, las muestras reemplazan las ganas. No sólo entrenamiento y funcionalidades propias de la actuación se desarrollan en las clínicas de producción de espectáculos, sino también es una de las pocas actividades teatrales de la ciudad donde, después de recorrer uno o dos años de intenso trabajo físico e intelectual, un grupo de personas con más o menos experiencia participa de una producción integral; es decir, salir a la luz pública con una obra de teatro con estreno, cartelera y temporada. Esto implica no sólo un trabajo sobre el actor como tal, sino un abordaje a lo que es (o podría ser) “hacer funciones todas las semanas”. Pero este año, Mazzadi fue a más y su clínica no sólo produjo un espectáculo desde la dirección y el entrenamiento actoral, sino que tomó el riesgo de poner en boca de los actores palabras rosarinas. Algo poco usual en una ciudad acostumbrada a hablar con palabras de otros, y siempre haciendo referencia a cuestiones que no son, muchas veces, compatibles con la coyuntura del teatro local. Pero Romina apostó por un texto escrito por el actor, director y joven dramaturgo Alexis Muiños, que escribió un texto teatral a partir y a la medida de las necesidades teatrales de un grupo predispuesto para. Entonces surgió 5to Tarde.

El 26 de agosto de 2001, alrededor de las nueve de la mañana, un colectivo que venía desde Bariloche con un quinto año del turno tarde del Colegio San Martín de un extraño pueblo situado en los límites de la provincia de Santa fe y la provincia de Córdoba, se da de frente contra un camión que se cruzó de carril. Cuatro estudiantes muertos fue el saldo y la niebla, esa cosa blanca e informe que habita en toda la provincia, fue la culpable. Quince años después, los sobrevivientes de ese accidente, los otrora estudiantes, vuelven a reunirse en el pueblo y en la casa de uno de ellos para demostrarse que, pese a todo, el recuerdo de los muertos sigue influyendo en sus vidas. Pero la realidad es que los muertos muertos están, y la excusa del reencuentro, como suele suceder, hacer implosión en los cuerpos de todos hasta provocar una explosión emotiva de todos que, como también suele suceder, muta violencia.

5to Tarde tiene la impronta de una dirección encarada para sostener el ritmo de nueve actores que están constantemente entrando y saliendo de escena, siempre yendo y viniendo de un problema al otro, de un chisme al otro, de un recuerdo al otro, de un secreto al otro. Una sucesión de historias personales que se van mixturando y mezclando con los recuerdos poco claros de sus compañeros muertos hace quince años y que, eso salta a la vista, nadie recuerda como lo que fueron sino como lo que cada sobreviviente pudo hacer con los recuerdos, las vivencias y sus propias cabezas. Hay un vuelo rasante a la, por llamarla de algún modo, vida de personas camino a los 40 años, o que promedian los 30, siempre a merced de la autodestrucción, el goce y los dejarse llevar de todos para con todos (y contra todos). Hay comida, bebida, armas, corridas, risas, llantos y traiciones. Hay mujeres que no pueden quedar embarazadas, hay mujeres que no hablan, hay mujeres que hablan demasiado, hay mujeres que se golpean, hay un gemelo cuyo par murió en el accidente y que carga con un gran secreto en su entrepierna, hay un hombre que en la adolescencia estaba encerrado en un cuerpo de mujer, hay un hombre muy violento, y hay un hombre que, accediendo a un mandato, vela la agonía de su madre amputada.

5to Tarde sucede en las instalaciones de Espacio Bravo y no en el espacio escénico convencional de esa sala donde usualmente se desarrollan los espectáculos. Esto le confiere un plus visual de paredes, puertas y espacios secundarios reales por donde, solventes, los nueve actores se cruzan en gestos y palabras. Pero, sobre todo, dos actuaciones resuenan como marcas personales en un grupo compacto y equilibrado de tonos actores. Lionel Regine, el dueño de casa, es uno de los personajes que está todo el tiempo en escena y es quien, de alguna manera, hace de eje para ir enterándonos de todas las intrigas, miserias y virtudes de los ocho restantes, y hasta de los muertos en el 2001. La otra actuación es más delicada para rastrear, pero sobresale por impulsos de fuerza expresiva: Sofía Ormaechea, que en 5to Tarde acaba de separase de su marido pijòn, entabla siempre una comunicación con el público a partir de gestos y opiniones actorales sencillas pero contundentes (su risa, por ejemplo, en determinados momentos de la obra), que dice mucho más de lo que en realidad muestra.

Más sobre 5to Tarde: [l]https://web.facebook.com/quintotarde/?fref=ts [/l]

Ficha técnico-artística:

Título: 5to Tarde

Autor: Alexis Muiños

Dirección y coordinación general: Romina Mazzadi Arro

Actúan: Giselle Badía, Julieta Ledesma, Dana Maiorano, Ramiro Niorat, Sofía Ormaechea, Agustina Pasini, Lionel Regine, Matìas Spiaggi, Ludmiila Zanni.

Diseño gráfico: Ludmila Zanni

Producción: Clínica de producción de espectáculo Espacio Bravo

Funciones (Estreno y temporada): domingos de agosto a las 20 horas y viernes de setiembre a las 21.30 horas en Espacio Bravo, Santiago 150, Rosario, Santa fe, Argentina.

Archivo

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