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6 de septiembre de 2012

Llueve

Gustavo Maffei Por: Gustavo Maffei

Llueve…

Y es domingo por la tarde, es la hora en la que según estudios revelan que la gente experimenta una angustia indescifrable, que no sabe de dónde viene o donde se ubica exactamente, si en el centro, en las intercostales, en el trocanter, en la moyera… poco importa.

Llueve…

Y es domingo, terminaban las vacaciones de invierno, terminaba una temporada de funciones para niños…

Y cantando bajo la lluvia, con la doble angustia de saber que todo se termina, me dirigí a ver una obra de teatro - danza a la vieja morada de calle bs. As.

Cuatro cuartos. Seis en punto.

También terminaban la temporada.

La música y unas voces femeninas se escapaban por las grietas.

Algunas caras conocidas, saludamos con la cabeza gentilmente. Ritual previo inevitable.

Estamos dentro y con todo ese pesar, la composición musical, tan sensible, ya me emocionaba.

Y tampoco sé donde se ubica exactamente esa emoción… rodilla-pie?

No se pero, extraño a mamá…

Es domingo y llueve. el espectáculo empieza y yo ya estoy llorando, mamá me previene de todas las calamidades del mundo.

Mamá, sí, es tu voz, son tus manos…

Lluevo.

Por favor que se detenga, que dejen de sonar esas campanas.

Y no paran, suenan, por fragmentos en un sótano, en la luz, en lo alto de una vieja escuela, en color rojo-violeta, chorrean de aceite, no tienen nada de sano, rugen perdidas en un jardín, y ahora duermen la dulce siesta.

Suenan tus concejos en campanas colgadas del cielo.

Pienso en mamá, (no enloquezcas).

Lluevo, crujo como los papeles, tus hijas se amontonan como manchas y avanzan, ¿se van?, ¿a dónde van?, “si es maravilloso estar todos juntos de ese modo, con alguien que a uno lo mima, en una jaulita calentita y llena de amor” (Boris Vian)

Y terminó la función..

Quede sentado ahí…, mientras la sala se vaciaba de a poco, como aquel nido.

Me voy, apenas puedo...

Lluevo y en mi cabeza quedan resonando tus palabras.

“soy una mala madre”

“soy una mala madre”

“soy una mala madre”

(Y lo que me pasa se ubica en el corazón)

…Porque hay espectáculos que marcan, como una buena o mala enseñanza.

Y Cristina Prates, con “fragmentos, en memoria de…” en el sótano de la vieja escuela de danza de la calle Maipú, “Vi luz y Subí” en la vieja escuela de teatro de calle Córdoba y mitre, y “Cuatro Cuartos” en la ex morada, (tres lugares que hoy cambiaron sus sedes, mutaron…)

Me marcó, ¡aun hoy!, y me enseñó y me hizo decir más de una vez cuando se bajo la luz, yo quiero hacer esto.

Gracias. Como actor y como espectador.

Cuatro Cuartos. Seis en punto. Cristina Prates.

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