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20 de diciembre de 2012

La bailarina

Claudia Cantero Por: Claudia Cantero

Detenida en el espacio, la cabeza apenas girada hacia uno de los lados, el cabello no permitia ver su rostro.En la quietud exacta, la percepcion de ese cuerpo en el espacio era al menos inquietante, se narraba en un presente tajante. Uno no podia dejar de mirar espectante ya que era imposible preveer el devenir de lo que ocurriria, ese cuerpo no nos daba esa informacion, apacible, ella "esta" alli, nada mas y nada menos que eso.

Cuando el movimiento comienza, el golpe en el estomago se parece al que se siente cuando se desciende de golpe de una loma y se produce un vacio, de alli en mas se tropiezan las emociones y los pensamientos y en el intento de nombrarlos, me rindo y acepto la invitacion sin resistencias a gozar de lo que veo, siento y percibo. Todo el dolor que hay en este mundo pareciera estar alli, discreto, no lo muestra, podemos verlo porque nos duele.

El cuerpo de la bailarina seduce el espacio, el que se rinde a sus pies, este no le opondra resistencias, le permitira incluso por momentos fusionarse con el en una comunion sagrada, amorosa. Por momento la vemos desintegrarse y dejar sin cubierta el alma que se cuenta, con el pudor y el coraje en sus justas medidas.

El dolor es un grito mudo que enloquece la percepcion y casi como si fuera una necesidad nuestra, la voz se expresa y el grito es el de otro dolor, el del cuerpo que es elevado por las manos de otras bailarinas de la toman de la piel desde donde la levantan, casi como si se buscara la concrecion fisica del dolor para poder alojarlo mas concretamente y eso ocurre alli y ella grita porque la piel se estira y duele. En su entrega no hay alarde, hay tanta naturalidad que uno podria pensar que ella no tiene otro modo de hacerlo, ofrenda su cuerpo y su alma a cambio de nada, en su actitud ni siquiera nos pide mirarla.

Deja parte de su cuerpo al desnudo y con esto, su maxima fragilidad nos es entregada, develada. Nos crea una responsabilidad como espectadores, nuestra mirada se ve interrogada, como verla, como cuidarla. A esa altura, la certeza de estar viendo en terminos de expresion artistica algo que esta por venir, que no tiene nombre aun, es confirmada. Ella no lo sabe, no esta buscando ser original, lo es, simplemente.

Cuando termino la funcion, la abrace, la espere en la puerta del teatro, necesitaba decirle palabras mas palabras menos lo que acabo de describir y le hice una aclaracion, no estoy viendote con ojos de madre, puedo separar perfectamente una cosa de la otra. Estoy viendote con ojos de actriz, hija de mi alma.

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