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5 de julio de 2012

Por El Lado Más Bestia

El tipo que sabía

Juan Nemirovsky Por: Juan Nemirovsky

Los viernes a la noche hay un tipo que nos pretende hacer reír. Sabe de la rigidez que genera esa presión, entonces nos la cuenta. Nos anticipa con confianza, que aunque nos neguemos, él va a insistir.

Enseguida nos hace saber quién va a llevar la cosa, somos meros espectadores y nuestra opinión, en esa hora y cuarto, no importa. Se tiene fe, nos avisa que la vamos a pasar bien.

Se ríe de él, de nosotros, de los nuevos estereotipos. De esa fauna urbana que podemos encontrar todos los días, esa que de tanto cruzarla ya ni miramos. Pero lo que podría ser un desfile de “tipos de” va tomando otro color cuando entendemos que cada uno de ellos tiene vida. La que nos cuentan en su minuto de gloria y la que se guardan cada vez que él, autoritariamente, cuelga el vestuario.

La noche pasa y nunca vemos al actor, hasta que él lo decide. Deliberadamente deja que sus criaturas se lo coman, las tiene encima desde hace mucho, lo suficiente como para manejarlas a la perfección pero no tanto como para estar aburrido de ellas.

Con verlas un rato alcanza para conocerlas y reconocerlas. Imaginarlas en cualquier situación, sin dejar de ser impredecibles. Su hincha de futbol está psicoanalizado, su animador de fiestas infantiles tiene raptos poéticos, su nerd de las computadoras sólo quiere compañía, y si te sentás en la primera fila, puede que su portero te de un terrible beso.

El Señor Micozzi es transgresor. Pero es más, es un dramaturgo, es un actor. Se transforma en cada uno de sus personajes con tanta técnica en su gestualidad como inteligencia en su discurso, los condena para después salvarlos. Se pone cómplice para después volverse ácido.

Es un actor a disposición solo de él, actúa lo que tiene ganas de actuar, quiere decir algo. Es autoritario porque tiene autoridad. Juzga a sus personajes, los acusa de algo, los muestra arriba de un escenario para hacernos reír porque abajo nos harían llorar.

Y cuando nos convence de que siempre tuvo razón, se da un gusto él, nos hace emocionar. Nos cuenta la historia de su abuela, aquella que siempre lo acompañaba, la que sentada en la primera fila del teatro San Martín le confesó que lo prefería en sótanos sucios entre travestis y marihuana. A ella le dedica el espectáculo.

Charles Chaplin decía "La vida mirada de cerca es una tragedia, de lejos una comedia". Para Micozzi ese es el lado más bestia.

Viernes 22 hs En el café de la flor.

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